En 2012, Jack Philips, dueño de Masterpiece Cake Shop en Colorado, rechazó hacer un pastel para la boda de una pareja del mismo sexo por sus convicciones cristianas. El caso escaló hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, generando amenazas de muerte, protestas y años de litigios. La Corte falló a favor de Philips, reconociendo que el estado había mostrado hostilidad hacia su fe y estableciendo que nadie puede ser obligado a crear un mensaje contrario a su conciencia.

En pocas palabras

Jack Philips, panadero cristiano, se negó a hacer un pastel para boda gay en 2012. Enfrentó amenazas, demandas y protestas durante años. La Corte Suprema falló a su favor en 2018, reconociendo que el estado violó su libertad religiosa y de expresión, sentando precedente sobre derechos de conciencia.

En julio de 2012, Jack Philips atendía su negocio Masterpiece Cake Shop en Lakewood, Colorado, cuando una pareja llegó solicitando un pastel para su boda del mismo sexo. Philips, hombre de principios cristianos, rechazó amablemente el pedido pero ofreció venderles cualquier otro producto de su tienda. La pareja se enojó, lo insultó y se fue. Lo que siguió fue una escalada brutal: llamadas amenazantes con promesas de muerte, protestas afuera de su negocio y una demanda del estado por discriminación basada en orientación sexual.

El argumento del estado era que un negocio abierto al público no podía negarle servicios a alguien por ser gay. Pero Philips sostenía algo distinto: no se negaba a atender a la pareja como personas, sino a crear una obra artística que expresara un mensaje contrario a sus creencias religiosas. Alegó que obligarlo violaba su libertad de expresión y su derecho a la libre práctica de la religión. Con ayuda de Alliance Defending Freedom, el caso escaló hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.

En junio de 2018, la Corte Suprema falló a favor de Philips con siete votos a favor y uno en contra. El tribunal reconoció que la Comisión de Derechos Civiles de Colorado había mostrado hostilidad abierta y despectiva hacia su fe, violando la Primera Enmienda. Años después, en 2023, la Corte volvió a fallar a favor de otro caso similar, esta vez de una diseñadora web cristiana, estableciendo finalmente el precedente: el gobierno no puede obligar a nadie a crear un mensaje contrario a su conciencia.

Puntos clave

  • Jack Philips se negó a hacer un pastel para boda gay por sus convicciones cristianas, pero ofreció venderles otros productos
  • Enfrentó amenazas de muerte, protestas masivas y demandas del estado que duraron años
  • La Corte Suprema falló a su favor en 2018, reconociendo hostilidad estatal hacia su fe y violación de la Primera Enmienda
  • El caso estableció precedente: nadie puede ser obligado a crear un mensaje contrario a su conciencia, protegiendo libertad de expresión y religiosa